PLAZA DE LES GLORIES

Cuando Ildefons Cerdá planteó su proyecto de ensanche, ya definía un punto que podía, y debía, tomar una relevancia especial. Y es que en una parte del nuevo ensanche se encontraban los tres ejes viarios principales de la ciudad: la Meridiana, la Gran Via, y la Diagonal. Pero claro, si bien la trama viaria quedaba definida, no sucedía lo mismo respecto a cómo solventar este punto específico. Es lógico imaginar que el ingeniero catalán no fuese capaz de predecir el volumen de tráfico que soportaría una ciudad contemporánea (ya es bastante la previsión general que hizo para la ciudad), pero esta conexión ha sido uno de los quebraderos de cabeza continuos para los urbanistas de la ciudad.

Actualmente, en conjunto con el desarrollo del plan 22@, se pretende que la “plaça/parc/área de les Glories” genere una nueva centralidad en la parte de la ciudad más moderna. El proyecto de reconversión de un mero punto de interconexión para el tráfico, a un nuevo entorno urbano está ahora mismo en marcha. Y el sello arquitectónico contemporáneo ya lo imprimen las tres grandes obras que la rodean en la zona sur de la plaza: la Torre Agbar, del arquitecto Jean Nouvel; el Disenny Hub, proyectado por MBM; y los Nuevos Encantes, del grupo de arquitectos B720 (una nueva estructura para realojar un mercado de más de 750 años de antigüedad).


 

UN NODO CONFLICTIVO

El espacio que hoy ocupa la plaza de les Glories parece haber sido históricamente un quiero y no puedo en cuanto a relevancia para la ciudad. Una formación geológica conocida como el graó (escalón) de Barcelona le confiere su salto de cota entre dos alturas, la acequia condal pasaba por aquí (habiendo constancia de la existencia de molinos hidráulicos), y a lo largo de 1850 hasta tres viarios de tren pasaban por este punto. Pero el origen del mayor problema para su urbanización viene en realidad del planteamiento de ensanche que propuso Ildefonso Cerdá.

La organización del proyecto final del ingeniero pasaba por la definición del viario según un orden racional de su uso, que por su puesto iba más allá del desplazamiento de vehículos. Con esta intención Cerdá acabó por definir tres tipo de vías de comunicación según un orden jerárquico en cuanto a su intensidad de uso: transcendental, urbana y particularia. Para el caso que nos ocupa las que nos interesan son las primeras. Éstas se combinaban con una red ferroviaria interior como principales medios de transporte intraurbano en Barcelona, y estaban diseñadas en base a las conexiones con los distintos núcleos urbanos que habían surgido a las afueras de la ciudad histórica y como cosido de toda la trama urbana. Planteó cinco en total, que según sus nombres actuales eran: Gran Vía, conectando la zona industrial de Sants y Badalona; Paralel hacía lo propio con Sarria y el puerto de la Ciutat Vella; Meridiana, que se prolongaba de la Barceloneta a Sant Andreu; Passeig de Sant Joan, que sin la idea de que existiese ningún parque, recorría la distancia entre Barceloneta y Gracia; y Diagonal, que atravesaba toda la ciudad desde Sarria hasta la desembocadura del Besos.

El problema pasaba porque tres de estas vías (Diagonal, Gran vía y Meridiana), siendo las que atraviesan gran parte de la ciudad, coincidían en único punto en el barrio del Clot, la actual plaza de les Glories. Poco se puede achacar a un proyecto de 1859 sobre las dificultades creadas, más aún cuando ya bastante se acercó a los modernos sistemas de transporte estableciendo que la calle media debía tener un ancho de 20 metros cuando hasta el momento rondaba los tres. Además a la definición de la plaza se le sumaba la ya mentada situación previa en la que se encontraba la zona, que provoca desde un principio que la plaza no pueda ser cuadrada. Si bien para Cerdá este punto pudiese ganar una fuerte relevancia en el futuro, los problemas hasta ahora han impedido que vaya algo más lejos de un mero cruce de caminos.

Aún así la zona vuelve a cobrar relevancia teórica pocos años después. En 1907 León Jaussely plantea, en su proyecto para el “Concurso Internacional sobre anteproyectos de enlace en la zona de Ensanche de Barcelona y los pueblos agregados entre sí…”, una visión de futuro que se aleja bastante del igualitarismo formal de Cerdá. El ganador del “Pla d’enllaços” recurre a una visión mucho más monumental en donde los puntos más importantes de la ciudad han de quedar reflejados en su ordenación y en su arquitectura. Con esta idea en mente se plantea, literalmente (de hecho en el proyecto la zona es denominada núcleo central), un nuevo centro de la ciudad que ha de situarse en un punto de máxima conectividad. Es fácil con este precepto imaginarse cuál era ese punto… Glories tomaba así aún más relevancia de la que parecía tener en el proyecto del ensanche: nuevas instituciones públicas (incluyendo un cambio de sede para el Ayuntamiento entre otras), centros de transporte, edificios monumentales y boulevares rodearían la plaza, prácticamente todo aquello que el urbanismo de la Beaux Arts podía ofrecer.

La falta de fondos impidió que el plan llegase a desarrollarse nunca más de determinados planes parciales, entre los que nuestra plaza no estaba incluida. Desde entonces el entorno se ha transformado en una zona sin un uso definido más allá de el levantamiento de chabolas vinculadas a la instalación de alguna industria anexa, o que (a partir de 1927) las autoridades obligaron a que el mercado de los Encants y la Feria de Bellcaire se celebrasen en esta localización. La historia más reciente pasa por un abandono casi completo de la zona, un entorno que la vida partía de las barracas de las clases trabajadoras empobrecidas que se instalaron en la zona. Una primera operación de expulsión y reordenación de la plaza se llevó a cabo durante los sesenta, y fue con las olimpiadas que llegó una forma de aceptación de que el tránsito rodado era el protagonista de este punto: se construyó una gran estructura circular levantada de la cota del suelo para el paso de los coches. Un formato de anillo circulatorio elevado que esperaba alojar en su centro algún tipo de actividad que nunca llegó. En la actualidad esta estructura ya ha sido desmontada, y el proyecto ganador del concurso público para generar un nuevo parque urbano propuesto por Ana Coello de Llobet (“Canopia urbana”), ya lleva unos años en construcción. Eso sí, no sin la correspondiente dosis de retrasos, incrementos de presupuesto, denuncias de las empresas contratistas, contratación de nuevas empresas y demás situaciones que parecen ya inevitables en una intervención de esta envergadura.

Cerdá tuvo que adaptar la forma de la plaza a las infraestructuras anteriores.

León Jaussely dio aún más importancia al nudo de Glories

Jaussely imaginaba un nuevo centro de la ciudad al más puro estilo haussmaniano.

El anillo viario dominó muchos años la plaza.

El proyecto «Canopia Urbana» parece que será el que permita plantear el parque de les Glories como un entorno urbano de calidad.

ARQUITECTURA EN LA PLAZA

La vista desde la plaza de les Glories nos proporciona todo un compendio de edificaciones particulares, un popurrí sobre el que destaca la panorámica de los tres edificios principales: la torre Agbar, el Disseny Hub y la estructura del mercado de los Encantes. Antes de hablar de estos tres elementos, conviene no olvidarse de la presencia de la antigua fábrica de harina del Clot, ahora transformada en centro cultural pero conservando en su sótano gran parte de su maquinaria de trabajo; o de los restos de la factoría de la Hispano-Oliveti, muy transformada para alojar el centro comercial Glories y las oficinas de Barcelona Activa. 

Pero es que además de los elementos que se concentran entorno a la plaza, podemos entender este punto como la puerta de entrada a un área mucho más basta que lleva en proceso de transformación desde comienzos de milenio, buscando conseguir esa centralidad soñada que nunca fue. Así, encontramos dos grandes instituciones culturales: el Auditorio diseñado por Rafael Moneo y la oda al posmodernismo arquitectónico que proyectó Ricardo Bofill para el Teatro Nacional, un enorme ¿pérgola? con forma de templo griego que hace las veces de envoltorio períptero y de cubierta del edificio. Añadiendo por supuesto toda una serie de edificios de oficinas y viviendas de nueva planta construidos para la renovación del barrio entre los que cabe destacar el Media TIC, que no solo fue premiado por su sostenibilidad sino que muestra una estética que se esfuerza en demostrarlo…

Pero vayamos a la tríada central, que ya es bastante. Empezando con el mercado de los Encants podemos decir que una de las estructuras más modernas de la ciudad contiene a uno de las instituciones con más historia de la misma. Y es que el origen del mercado de los encantes se remonta, por lo menos oficialmente, más de 600 años atrás, hasta el siglo XIV cuando existen los primeros registros de venta de objetos viejos y de segunda mano en la actual plaza de Antonio López. El término “encants” hace referencia (etimológicamente) al lugar de venta de lotes de objetos mediante subasta pública, práctica que hoy aún se mantiene en la zona inferior de la estructura. A este mercado se le sumó otro de origen más tardío, la Feria de Bellcaire, instaurada durante la ocupación francesa a principios del XIX. Pero sin ahondar mucho más en esta historia, lo importante es saber que la mayor parte de lo que permanecía celebrándose de éstos dos mercados acabó en Glories en 1927, desplazado del centro y sin unas instalaciones adecuadas hasta que en 2013 se inauguró la estructura diseñada por b70 Arquitectes.

A continuación nos encontramos el museo destinado a reunir todas las salas que tenía a su disposición el Museo del Diseño de Barcelona. El edificio, conocido entre muchos barceloneses como la “grapadora”, no solo ejerce su función de contenedor, sino que pretende conectar las dos cotas que se encuentran en la unión entre la plaza y el continuo urbano próximo del barrio del Poblenou. La dimensión urbana del proyecto planteada por MBM supera con mucho el resultado estético final, que puede gustar más o menos mientras que la primera es innegable. La superficie se concentra en dos grandes planta bajo rasante en la cota más baja del terreno, para después crecer en altura acompañando el desnivel y ocupando la mínima superficie posible en la cota de la plaza, liberando el espacio para zonas verdes y de paso peatonal, ganando finalmente un espectacular mirador sobre la futura plaza.

Terminando con la joya de la corona, por lo menos en términos de tamaño, tenemos la torre Agbar, un rascacielos algo menor que las dos torres levantadas en la Villa Olímpica pero que su característica forma conjuntamente al espectacular juego de luces y colores que se consigue gracias a la instalación lumínica de su fachada lo ha posicionado rápidamente como uno de los elementos de referencia de la arquitectura de Barcelona. Un gran edificio que gana bastante visto desde lejos y pierde espectacularidad e interés una vez cerca, en un encuentro con una zona que casi le parece ajena, y donde los elementos que componen se nos presentan como demasiado desnudos, una consecuencia quizá de ese problema de la talla que trató Rem Koolhaas… Su interior y la solución de su estructura vuelve sin embargo a recuperar interés. Todas las plantas tienen en torno a 1100 metros de superficie útil completamente libre de pilares gracias a la solución planteada por el arquitecto Jean Nouvel en colaboración con b70 Arquitectes: una estructura formada por dos muros portantes de hormigón uno exterior con forma elíptica, y uno interior situado en uno de los centros de la elipse, formando un núcleo donde se alojan las instalaciones y los ascensores.

En la «Farinera del Clot» permanecen vistas parte de la maquinaria de la antigua fábrica.

El edificio del teatro nacional forma parte del cluster cultural en el encuentro con la meridiana.

Desde la plaza ya se ve la condición contemporánea de la zona del 22@.

Los Encantes en la planta inferior de la nueva estructura diseñada por b70.

La sección de perfil del Disseny Hub facilita entender la conexión entre cotas.

La planta de distribución de la torre Agbar, en donde se observa la disposición de los dos muros.

 

CENTRALIDAD DE UN NUEVO DESARROLLO URBANO: EL 22@

La plaza de les Glories es un proyecto que en realidad acompaña al conjunto de transformaciones que se vienen acometiendo en el que había sido el mayor barrio industrial de Barcelona, el Poblenou. El conocido en la actualidad como plan 22@ es en realidad una suma de propuestas enmarcadas dentro de una idea general de transformación de los espacios del barrio parcialmente en desuso. Antes de nada hay que hacer hincapié en ese parcialmente, en tanto a que el proceso de desindustrialización del barrio no fue un hecho absoluto. Si es cierto que las grandes empresas habían abandonado la zona, pero existía cierto nivel de producción de pequeña escala que aún estaba muy vinculado a la reutilización de ciertos espacios industriales. 

Al poco de que en 1999 se iniciase la construcción del último tramo de la Diagonal se puso en marcha un programa que ha incluido algunas de las operaciones de mayor envergadura que han llevado a la práctica en la ciudad desde las olimpiadas de 1992. En cierta medida se daba continuidad a el interés que se ha mostrado historicamente desde la ciudad por crecer gracias al apoyo en este tipo de programas y eventos de base casi publicitaria (no por nada la ciudad se ha hecho conocida por presentarse a sí misma como una marca en la que invertir). Estamos por tanto ante una suma de proyectos con vocación de transformar casi totalmente el distrito de Sant Martí, incluyendo la desembocadura del río Besós (con el Fórum), en un distrito especializado en las nuevas tecnologías en donde el 22@ actúa de punta de lanza ideológica del conjunto.

Entrando más en materia, la Modificación del Plan General Metropolitano por la renovación de las áreas industriales del Poblenou (MPMG22@, o simplemente plan 22@) es una propuesta de renovación urbana a partir de un conjunto de 6 áreas de actuación para las que se elaboraron sendos planes para intervenir en lo que anteriormente había sido una zona establecida para uso industrial (denominada 22a, de ahí el nombre). El abandono progresivo de esta actividad industrial en el Poblenou a favor de zonas más periféricas había dejado una serie de espacios construidos infrautilizados o en desuso y continua degradación, además de un entorno urbano carente en muchas ocasiones de servicios e instalaciones que se le presuponen a cualquier ciudad moderna. El plan 22@ apostaba por reenfocar este espacio de 200 ha con más de un millón de m2 dedicados a suelo industrial de cara a transformarlo el nuevo símbolo de la industria productiva barcelonesa, especializada en el sector terciario y en todo el nuevo sector emergente dedicado a las Tecnologías de la Información y la Comunicación. 

Ahora bien, una vez recorrida la propuesta, no cabe sino mencionar que todo este discurso se ha visto enfrentado en la práctica con más conflictos de los que cabría esperar para una transformación tan positiva. Frente a la tradición planificadora de la ciudad, la coyuntura de la burbuja inmobiliaria favoreció que los intereses privados terminasen de dominar por completo un programa urbano que una y otra vez ha visto cómo los vecinos reclamaban otra forma de planificación: incremento de la edificabilidad y del aprovechamiento, privatización de espacios, desplazamiento de una parte de los vecinos a otros puntos de la ciudad, gentrificación… La otra cara de la moneda que encuentra se muestra, una vez más, con el tratamiento del patrimonio. El catálogo del patrimonio propuesto por el propio plan obviaba en un principio la práctica totalidad de los edificios históricos del barrio (la mayoría antiguas industrias) más allá de algunas chimeneas. Es desde la propia sociedad civil que se presionó por la defensa de una serie de elementos, incluyendo la redacción de nuevos criterios de protección y catálogos propios, provocando la ampliación de la protección de edificios en 2005. La ejecución de planes de reforma interior como el que afectaba a los ejes principales del proyecto, Eix Llacuna o las calles Llull y Pujades, también tuvieron que ser parcialmente modificados debido a las quejas de los vecinos.

La industria llegó a la propia plaza de les Glories con el gran complejo de la Hispano Olivetti

El 22@ es parte de toda una serie de operaciones que transforman toda la zona noreste de la ciudad.

El plan define varias áreas de intervención en el barrio de Poblenou.

El edificio Media TIC podría ser uno de los emblemas del «espíritu del 22@». Además de ser tecnológicamente avanzado, ha de parecerlo.

 

El Parc del Centre fue una de las áreas de intervención del 22@. Jean Nouvel.

horario

Disseny Hub:

Martes a Domingo: 9.00 h a 21.00 h (Museo de 10.00 a 20.00)

Lunes: 16.00 a 21.00 h (Museo cerrado)

Mercat dels Encants:

Lunes, miércoles, viernes y sábado: 9.00 a 20.00 h

precio

 Museo del Disseny:

Exposición permanente:  6 € (general) y  3 € (reducida)

Exposiciones temporales: 3 € y 2€ (reducida)

web

Les Glòries (parque)ajuntament.barcelona.cat

Disseny Hubajuntament.barcelona.cat/dissenyhub/

Mercat dels Encantswww.encantsbcn.com

Farinera del Clot: farinera.org/

¿Dónde comer?

La Mola Bar: El bar de la Farinera del Clot, buen ambiente y buenas tapas.

Canario: Más clásico imposible, comida casera y buen precio.

OBSERVACIONES

  • La Torre Agbar tiene una historia reciente tumultuosa. No es visitable, aunque ha habido varios intentos de transformarla en un hotel. Desde 2012 ha pasado por varios grupos inmobiliarios e incluso se ha ofertado el espacio a distintas.